Muestras Pasadas

 

paisajes de la memoria

He seguido desde sus inicios la trayectoria de Giancarlo Vitor, a quien considero uno de los artistas más rigurosos del Perú. Con un sólido sustento conceptual su obra inicial era eminentemente ideológica en tiempos en que el país demandaba a sus artistas una directa participación a los acontecimientos que vivíamos. Pero lejos del panfleto su obra más elaborada analizaba además las distorsiones de la comunicación visual contemporánea, como ocurrió con una memorable serie que lo llevó a investigar en los archivos de la revista más importante del Perú, las imágenes tomadas por los reporteros gráficos, los recortes en la mesa de edición y la publicación final.

Eran obras monumentales -que hoy forman parte de la gran colección de la Revista Caretas en la cual escribo- cuadros en lo que el artista reproducía la totalidad de la fotografía original, las rallas donde la edición decidía cortar y la publicación final. Se trataba de una serie que llegaba a cuestionar la objetividad de la fotografía, porque de esta obra se desprende que lo que vemos a través de ella no es el mundo o la realidad, sino la percepción de éste captada por un fotógrafo. De esta serie Giancarlo Vitor fue derivando un nuevo proceso experimentando en la tradición y concentrándose en los fenómenos de la luz sobre los objetos. Eran piezas de formatos muchas veces heroicos, donde la mirada del artista magnificaba los tamaños de los detalles cotidianos para convertirlo en un eje que recibía la luz y la desplazaba a todo el entorno.

Ningún artista en el Perú ha logrado igualar este riguroso fotorrealismo que demostraba el extraordinario oficio de un pintor que como pocos ha logrado rápidamente la madurez derivando de las acciones sociales hacia las perturbaciones del mundo interior. De esta etapa de acercamientos, prácticamente cinematográficos, de primeros planos a piezas que suelen pasar desapercibidas, les otorgaba una dimensión a través de un lenguaje más próximo al cine que de la pintura, en una obra que se encargaba de renovar nuestras formas de ver a partir de una exigente tradición de buena pintura.
El resultado se veía en obras intemporales, donde los utensilios de nuestra vida diaria adquirían el carácter de símbolos de nuestros modos de vivir, de instantes de nuestras existencias. De esta época son también las flores y los frutos, cuyos tamaños los convertía en un conjunto armónico de colores, cuyas formas solamente podrían ser aprehendidas por la retina al alejarnos de ellos.

La nueva serie de Giancarlo Vitor es un vuelco total a lo que venía haciendo. Si bien continúa trabajando la espiritualidad de los objetos, hoy las penumbras donde se encuentran aislados los utensilios en cuadros que se alternan con la oscuridad de la noche, le permite establecer una dialéctica con la otra serie en la que registra, por primera vez, el movimiento en cuadros sorprendentes, en los cuales el pintor reproduce a su manera el movimiento de la cámara, utilizando el gesto para otorgar movimiento a lo estático, particularmente en el caso de los carteles luminosos, o capturando el desplazamiento de automóviles cuyas luces van formando líneas de colores haciendo de esta manera que el paisaje nocturno urbano se vuelva alucinado. Así Giancarlo Vitor crea un nuevo misterio porque si en algunos cuadros la velocidad de la toma original hace que sólo quede el registro de la luz, en otros es posible avizorar automóviles o camiones avanzando a velocidades variables mientras que el entorno sólo se define por las luces que lo rodean.

No creo que esta sea una dialéctica entre la espiritualidad del reposo en la penumbra y la tensión nocturna derivada de la velocidad y la luz artificial. En realidad ambas series son absolutamente complementarias y forman parte de la misma forma de ver la vida porque, digámoslo de esta manera, esta confrontación interior–exterior que Vitor trabaja no es más que las experiencias que todos nosotros experimentamos en cada momento de nuestra vida.


Luis Lama
Setiembre 2008

 

Nocturno

Septiembre 18 - Octubre 18, 2008

laura Ver obras

Para ver montaje de la muestra haga click aquí.